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sábado, 15 de marzo de 2014

¿La pasta engorda?

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Hoy, desde Mas que Gourmet, queremos acabar con uno de los mitos gastronómicos más extendidos en torno a uno de los alimentos más consumidos por la sociedad.

La pasta es uno de los alimentos preferidos por mayores y pequeños de medio mundo. Fácil de encontrar y preparar, constituye un alimento versátil y popular, pero en torno a su consumo buena parte de la población considera que la pasta engorda. 

Pues nada más lejos de la realidad, más al contrario, se aconseja el consumo de hidratos de carbono para prevenir la obesidad.

El último Informe, emitido en consenso por once sociedades españolas de nutrición, sobre Prevención y tratamiento de la obesidad, concluye que las dietas que incorporan mayor contenido de carbohidratos complejos, entre ellos la pasta, se asocian a unos resultados de menor peso corporal.

La pasta seca contiene cerca del 75% de su peso en carbohidratos complejos, de ahí su importancia en toda dieta sana, sobre todo si se trata de pasta integral.

Para comer o para cenar

Muy a pesar de lo extendido de esta idea, no hay datos científicos que avalen que su consumo durante la cena facilita la ganancia de peso.

Orígenes controvertidos


La pasta es un alimento básico en la dieta mediterránea. La preparación, mezcla de agua y sémola, se hizo popular y conocida gracias a la combinación con el tomate, una idea gastronómica que surgió en el sur de Italia hace más de 200 años. No obstante, su orígen es muy controvertido, y según la Organización Internacional de la Pasta, son muchas las teorías que se han elaborado en torno al origen de este alimento. 

Algunos investigadores adjudican el descubrimiento a Marco Polo en el siglo XIII, cuando la introdujo en Italia de vuelta de uno de sus viajes a China, en 1271. En sus libros de maravillas del mundo, Marco Polo hace referencia sobre la pasta en China. Para otros se remonta mucho más allá, a antiguas civilizaciones etruscas, que la elaboraban mediante la trituración de diversos cereales y granos mezclados con agua, que posteriormente cocían, resultando un alimento sabroso y nutritivo.

No muy cocida

A pesar de que una cocción más prolongada hace que sea más digerible -algo muy interesante para las pastas integrales-, para que los hidratos de carbono complejos de la pasta tengan una absorción lenta, ésta ha de quedar cocida al dente, es decir, cocida por fuera y semicruda en su interior.

Hervir en exceso la pasta provoca que sus nutrientes se diluyan (por su mayor retención de agua). La pasta cocida al dente tiene menor índice glucémico que si está excesivamente cocida. Esto implica que los hidratos de carbono se liberan de forma progresiva a la sangre, por lo que las personas que realizan actividad física, como los deportistas, pueden rendir durante más tiempo si la consumen cocinada de este modo. 

No obstante no existen evidencias que permitan afirmar que la carga glucémica de la dieta se asocie a un incremento del peso corporal en adultos.

El modo apropiado de cocer la pasta es calentar un litro de agua con un chorrito de aceite por cada 100 gramos de pasta. Y añadir la sal y la pasta en cuanto rompe a hervir el agua

A nosotros desde luego, ¡nos encanta!


La pasta es uno de los alimentos preferidos de mayores y pequeños en España (y medio mundo). Puede encontrarse en cualquier restaurante y es muy fácil de preparar en casa. Y como ocurre cuando algo es tan popular, se trata de un alimento lleno de mitos y leyendas nutricionales que desde Consumer se encargan de aclarar.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/1753269/0/pasta/mitos/engorda/#xtor=AD-15&xts=467263
La pasta es uno de los alimentos preferidos de mayores y pequeños en España (y medio mundo). Puede encontrarse en cualquier restaurante y es muy fácil de preparar en casa. Y como ocurre cuando algo es tan popular, se trata de un alimento lleno de mitos y leyendas nutricionales que desde Consumer se encargan de aclarar. ¿La pasta engorda? Buena parte de la población cree que la pasta engorda. Nada más lejos de la realidad. El más reciente consenso de prevención y tratamiento de la obesidad, firmado por once sociedades españolas de nutrición, revisó a fondo esta cuestión y llegó a la conclusión de que las dietas con mayor contenido de carbohidratos complejos (como los contenidos en la pasta) se asocian con un menor peso corporal. Es más, aconseja incluir una importante presencia de carbohidratos para prevenir la obesidad. El contenido de carbohidratos complejos en la pasta seca asciende a casi el 75% de su peso, de ahí su importancia en toda dieta sana, sobre todo si se trata de pasta integral. ¿Es mejor comerla a mediodía o para cenar? Es fácil encontrar información que señala que los carbohidratos ingeridos por la noche aumentan la ganancia de peso, pero se trata de una creencia sin sostén científico. Ninguna guía dietética de referencia hace alusión (por falta de plausibilidad argumental) al momento en que debe ingerirse un alimento. ¿Cuál es el modo correcto de cocer la pasta? La cocción de la pasta es un detalle al que, en ocasiones, no se le presta la atención necesaria. Para asegurarse de hacerlo bien, conviene seguir siempre las indicaciones del fabricante. Y es que el modo en el que se cocine la pasta influye en que esta sea fuente de energía lenta o todo lo contrario, que se convierta en un alimento rico en azúcares de fácil y rápida asimilación. Esto último explica que al poco tiempo de su consumo se vuelva a tener hambre. Para que la pasta sea una fuente excelente de hidratos de carbono complejos de absorción lenta ha de quedar cocida "al dente", es decir, cocida por fuera y semicruda en su interior. El modo apropiado de cocer la pasta es calentar un litro de agua con un chorrito de aceite por cada 100 gramos de pasta. En cuanto rompe a hervir el agua, se añade un puñado de sal y la pasta. Después se remueve de vez en cuando para lograr que quede suelta. Para saber si ha alcanzado este punto, se puede sacar de la cazuela un macarrón o un espagueti, partirlo por la mitad y comprobar si el interior queda algo cruda (de color diferente). En ese momento se retira del fuego y se escurre. ¿Es malo cocerla mucho? Hervir mucho la pasta hace que sus nutrientes se diluyan (por su mayor retención de agua). Por otra parte, una cocción más prolongada hace que sea más digerible (algo muy interesante para las pastas integrales en personas no habituadas a tomar mucha fibra) y existe la preocupación de que ello pueda generar más obesidad, debido a la mayor rapidez de absorción de sus carbohidratos. No obstante, el consenso de obesidad antes detallado señaló que no existen evidencias que permitan afirmar que la carga glucémica de la dieta se asocie a un incremento del peso corporal en adultos. Otras dudas a la hora de cocinarla La forma de la pasta, ¿es sólo cuestión de estética? La forma de la pasta no es casual: en función de ella, se presta mejor a unas u otras preparaciones y rinde más en cada una de ellas. Las de menor tamaño (fideos, lluvia, estrellitas...) se utilizan, por lo general, en sopas. Las cintas largas (espagueti o tallarines) o las hebras dan mejor resultado con salsas cremosas. La pasta tubular (macarrones, plumas...) gracias a su hueco interior almacena la salsa con la que se condimenta y "despierta" los paladares más exigentes. Las formas más extravagantes es mejor utilizarlas para ensaladas de pasta. Algunas de las formas son lo bastante grandes (conchas o gigantones) como para ser rellenadas y horneadas. Cuantas más curvas y más recovecos tenga la pasta, mejor combinará con preparaciones que incorporen trozos de carne, pescado o verduras. ¿Qué salsas van mejor con cada tipo de pasta? Por su forma y tamaño, hay pastas que casan mejor si se acompañan con una salsa que se adapte a ellas y potencie su sabor. De este modo: Para las pastas largas (tallarines, espaguetis, cintas): salsa de tomate o apenas especiada (napolitana), salteados de marisco (fruti di mare), salsa alioglio (ajo y aceite), carbonara ligera con nata y huevo ,o salsa pesto. Para las pastas tubulares (macarrones, plumas): opciones más contundentes, como salsa boloñesa, salsa carbonara con tocineta, salsa funghi, salteados con tocineta, bacón o salchichas con salsa de tomate o con bechamel. Para las formas grandes (conchas, regatones): potajes como la escudilla o salsa con verduras. También se pueden rellenar con foie o con setas y luego servir con una sala ligera o como guarnición. Para las formas pequeñas (fideos, estrellas): lo mejor es elaborar con ellas sopas, caldos y fideua.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/1753269/0/pasta/mitos/engorda/#xtor=AD-15&xts=467263
La pasta es uno de los alimentos preferidos de mayores y pequeños en España (y medio mundo). Puede encontrarse en cualquier restaurante y es muy fácil de preparar en casa. Y como ocurre cuando algo es tan popular, se trata de un alimento lleno de mitos y leyendas nutricionales que desde Consumer se encargan de aclarar. ¿La pasta engorda? Buena parte de la población cree que la pasta engorda. Nada más lejos de la realidad. El más reciente consenso de prevención y tratamiento de la obesidad, firmado por once sociedades españolas de nutrición, revisó a fondo esta cuestión y llegó a la conclusión de que las dietas con mayor contenido de carbohidratos complejos (como los contenidos en la pasta) se asocian con un menor peso corporal. Es más, aconseja incluir una importante presencia de carbohidratos para prevenir la obesidad. El contenido de carbohidratos complejos en la pasta seca asciende a casi el 75% de su peso, de ahí su importancia en toda dieta sana, sobre todo si se trata de pasta integral. ¿Es mejor comerla a mediodía o para cenar? Es fácil encontrar información que señala que los carbohidratos ingeridos por la noche aumentan la ganancia de peso, pero se trata de una creencia sin sostén científico. Ninguna guía dietética de referencia hace alusión (por falta de plausibilidad argumental) al momento en que debe ingerirse un alimento. ¿Cuál es el modo correcto de cocer la pasta? La cocción de la pasta es un detalle al que, en ocasiones, no se le presta la atención necesaria. Para asegurarse de hacerlo bien, conviene seguir siempre las indicaciones del fabricante. Y es que el modo en el que se cocine la pasta influye en que esta sea fuente de energía lenta o todo lo contrario, que se convierta en un alimento rico en azúcares de fácil y rápida asimilación. Esto último explica que al poco tiempo de su consumo se vuelva a tener hambre. Para que la pasta sea una fuente excelente de hidratos de carbono complejos de absorción lenta ha de quedar cocida "al dente", es decir, cocida por fuera y semicruda en su interior. El modo apropiado de cocer la pasta es calentar un litro de agua con un chorrito de aceite por cada 100 gramos de pasta. En cuanto rompe a hervir el agua, se añade un puñado de sal y la pasta. Después se remueve de vez en cuando para lograr que quede suelta. Para saber si ha alcanzado este punto, se puede sacar de la cazuela un macarrón o un espagueti, partirlo por la mitad y comprobar si el interior queda algo cruda (de color diferente). En ese momento se retira del fuego y se escurre. ¿Es malo cocerla mucho? Hervir mucho la pasta hace que sus nutrientes se diluyan (por su mayor retención de agua). Por otra parte, una cocción más prolongada hace que sea más digerible (algo muy interesante para las pastas integrales en personas no habituadas a tomar mucha fibra) y existe la preocupación de que ello pueda generar más obesidad, debido a la mayor rapidez de absorción de sus carbohidratos. No obstante, el consenso de obesidad antes detallado señaló que no existen evidencias que permitan afirmar que la carga glucémica de la dieta se asocie a un incremento del peso corporal en adultos. Otras dudas a la hora de cocinarla La forma de la pasta, ¿es sólo cuestión de estética? La forma de la pasta no es casual: en función de ella, se presta mejor a unas u otras preparaciones y rinde más en cada una de ellas. Las de menor tamaño (fideos, lluvia, estrellitas...) se utilizan, por lo general, en sopas. Las cintas largas (espagueti o tallarines) o las hebras dan mejor resultado con salsas cremosas. La pasta tubular (macarrones, plumas...) gracias a su hueco interior almacena la salsa con la que se condimenta y "despierta" los paladares más exigentes. Las formas más extravagantes es mejor utilizarlas para ensaladas de pasta. Algunas de las formas son lo bastante grandes (conchas o gigantones) como para ser rellenadas y horneadas. Cuantas más curvas y más recovecos tenga la pasta, mejor combinará con preparaciones que incorporen trozos de carne, pescado o verduras. ¿Qué salsas van mejor con cada tipo de pasta? Por su forma y tamaño, hay pastas que casan mejor si se acompañan con una salsa que se adapte a ellas y potencie su sabor. De este modo: Para las pastas largas (tallarines, espaguetis, cintas): salsa de tomate o apenas especiada (napolitana), salteados de marisco (fruti di mare), salsa alioglio (ajo y aceite), carbonara ligera con nata y huevo ,o salsa pesto. Para las pastas tubulares (macarrones, plumas): opciones más contundentes, como salsa boloñesa, salsa carbonara con tocineta, salsa funghi, salteados con tocineta, bacón o salchichas con salsa de tomate o con bechamel. Para las formas grandes (conchas, regatones): potajes como la escudilla o salsa con verduras. También se pueden rellenar con foie o con setas y luego servir con una sala ligera o como guarnición. Para las formas pequeñas (fideos, estrellas): lo mejor es elaborar con ellas sopas, caldos y fideua.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/1753269/0/pasta/mitos/engorda/#xtor=AD-15&xts=467263

jueves, 23 de enero de 2014

Pastel de zanahorias y frosting de queso




Ingredientes para el pastel
  • 4 huevos
  • Una taza y media de azúcar 
  • Una taza y media de harina
  • Una taza de aceite
  • Dos tazas de zanahoria rallada
  • Media taza de nuez picada
  • Pizca sal
  • 1 cucharadita de vainilla
  • 2 cucharaditas de canela en polvo

Ingredientes para el frosting de queso
  • 250 gr.de queso Philadelphia
  • 250 gr. de azúcar glass
  • 55 gr. de mantequilla
  • Una cucharadita de extracto de vainilla
Bate los huevos muy bien, añade el azúcar, la harina y el aceite y sigue batiendo. Al final se agrega la zanahoria, la vainilla, la canela y la nuez. Reserva algo de la mezcla del frosting para la masa. Mételo una hora en el horno a 180º.
Déjala enfriar y consérvala en la nevera, porque está más rica de un día para otro.
¡Que aproveche!
  

Esta semana hemos querido dedicarle nuestro espacio a las zanahorias, que tan mal aprovechadas las solemos tener.

¿Sabías que esta hortaliza constituye un nutriente fundamental para el ser humano?. Son una importante fuente de vitaminas A y E. La primera de ellas, vitamina A o retinol, ayuda a la formación y a mantenimiento de unos dientes sanos, así como a los tejidos blandos y óseos y especialmente para la piel, por lo que está muy recomendada en personas con infecciones respiratorias o con la piel seca. La segunda de ellas, El α-tocoferol o vitamina E es una vitamina liposoluble que actúa como antioxidante interno (hemoglobina de los glóbulos rojos).


zanahorias

Pues las zanahorias contienen todos estos nutrientes, y un valor energético bajo que les permite ser el alimento ideal para la preparación de recetas sanas y ligeras. Además, poseen minerales y carbohidratos, y aunque están formadas mayoritariamente por agua,  aportan una gran cantidad de energía. Su color se debe a la presencia de betacaroteno -provitamina A- porque el organismo lo convertirá después en vitamina A. 

Está especialmente indicada para aquellas personas que necesitan un aporte extra nutricional como en periodos de crecimiento, embarazo o lactancia.



Más Que Gourmet os acerca una exquisita selección de mermeladas de hortalizas, -entre ellas una deliciosa de zanahoria-, y nosotros te proponemos algunas maneras diferentes de combinar este rico y versátil alimento, gracias a su sabor suave y sus numerosas posibilidades de cocción.

Debes saber que existen diferentes tipos de ellas, y en función de su color, longitud y grosor serán más o menos apropiadas para la receta.

Carriot_cake


Las más pequeñas, o zanahoria baby, son suaves y tiernas, y suelen usarse como guarnición o para preparar en vinagre como pepinillos.

En mermelada, untadas en tostadas o si quieres dar un rico toque agridulce como guarnición de alguna carne.

La archiconocida crema de zanahoria que mejora sustancialmente con patatas, queso.

En ensalada una vez eliminada la fina capa exterior, y en crudo, ralladas finas, tipo juliana o en daditos.

Para estofados, en rodajas, con una buena carne magra de ternera.

Cortada en bastoncitos, para comer como dips o snacks.

Se pueden cocinar al vapor, y servirlas con mantequilla o terminar de blanquearlas con nata.

En caldo, enteras y son exquisitas gratinadas al horno con bechamel y con queso gruyere rallado.

Y por supuesto, no puedes dejar de probar el pastel de zanahorias con frosting de queso.

sábado, 11 de enero de 2014

Regenérate con alcachofas y ¡ disfrútalas en un risotto !



recetas con alcachofas

Se acabaron las Navidades y las comilonas y ¿ahora piensas que necesitas una dieta sana, depurativa y nutritiva?.
Pues estamos seguros que la que te proponemos hoy es lo que buscas. 

Además de una receta sencilla y deliciosa, estas de suerte ya que para ella utilizamos un producto de temporada como son las alcachofas. Esta hortaliza aporta muchos minerales, vitaminas y antioxidantes, y contiene fibras, hidratos de carbono, proteínas y pequeñas cantidades de ácidos grasos.

Ha sido un alimento muy apreciado ya desde la cultura griega. En la Edad Media se creía que la alcachofa era afrodisiaca y que no era bueno abusar de su consumo. Además, debido a su alto precio, se consideraba una comida de ricos.

Receta de Risotto con alcachofas 


risotto con alcachofas

  Ingredientes


800 g de alcachofas
300 g de arroz
150 g de queso rallado
50 g de mantequilla
Agua
1 cebolla pequeña
1/2 vaso de vino blanco
4 cucharadas de aceite de oliva, sal
2 pastillas de caldo 

  • Pela las alcachofas, y recuerda frotarlas con un poco de limón para que no tomen el color negro de oxidación 
  • Pon a hervir agua con las pastillas de caldo 
  • Prepara un sofrito con la cebolla picadita, el aceite de oliva y, a fuego lento, introduce en él las alcachofas. Rehógalas durante 5 minutos y añade un poco de sal. 
  • Añade ahora el arroz, y rehógalo todo 5 minutos más, y vierte el vino blanco para que evapore su alcohol. 
  • Cubre el arroz de agua, y ponlo a cocer durante 20 minutos, añadiendo caldo caliente a medida que lo necesite. 
  • Por último, incorpora la mantequilla cortada en trocitos, y el queso rallado y cuécelo unos minutos más, hasta que notes una consistencia cremosa.
¡Delicioso!

Hoy día, las alcachofas están al alcance de la mayoría, y desde Mas Que Gourmet te ofrecemos 10 razones para que la incluyas en tu dieta, y una exquisita receta de risoto con alcachofas, ¡para chuparse los dedos!.

1.- Combate la anemia, la diabetes, la gota, el reuma y para los cálculos en la vesícula biliar.

2.- Reduce el colesterol malo y aumenta el bueno HDL.

3.- Combate el exceso de triglicéridos.

4.- Disminuye el dolor abdominal, con las distensiones que podemos haber sufrido y también alivia la acidez.

5.- Recupera el estómago en casos de estreñimiento, diarrea, nauseas, vómitos.

6.- Mejora nuestra digestión y aumenta la eliminación del flujo de la bilis.

7.- Como reduce el nivel de colesterol en la sangre, mejora los problemas de presión arterial y previene las arteriosclerosis.

8.- Aporta fibras vegetales, ideales para controlar el apetito, ya que produce una sensación de saciedad.

9.- Se compone de vitaminas A, B6, calcio, fósforo, magnesio, potasio, sodio, hierro, hidratos de carbono, así como proteínas y glúcidos.

10.- Es muy diurética, por lo que ayuda a eliminar líquidos del cuerpo y por lo tanto toxinas.